EL DESARROLLO DE LA FLORICULTURA EN CHILE

El rubro de la floricultura se ha convertido en una interesante opción productiva  para la agricultura en Chile. Es importante por ello indicar cuáles han sido los antecedentes de desarrollo que ha tenido esta actividad en nuestro país.

El cultivo del clavel es el primer registro comercial a fines de la década del 70. Esta especie se destinaba al mercado nacional y provenía especialmente de la V Región. A partir del año 1978, se iniciaron sus exportaciones a Paraguay y Gran Bretaña y paralelamente se desarrollaron los primeros invernaderos.

En los años 80, la floricultura comenzó lentamente su expansión con el cultivo de nuevas especies. En los inicios del 90, empezaron a consolidarse algunas empresas, y a mediados de la década se incorporaron nuevas flores a las exportaciones y se diversificó el destino de los envíos.

Actualmente se producen alrededor de 20 especies en nuestro país, y se orientan principalmente a flores de corte (clavel, lilium, tulipán, liatris y otros), producción de bulbos (lilium, tulipán) y, en menor proporción, a la producción de semillas de flores. De acuerdo con el Censo Nacional Agropecuario de 1997, en términos generales, la floricultura ocupa una superficie de 1.741 hectáreas.

La mayor parte de la producción de flores se caracteriza por el alto costo inicial del cultivo, por una gran demanda en mano de obra y por cultivarse al aire libre (82,4%). El Censo indica que se cultivan 258 hectáreas (17,5%) bajo invernadero.

En el último tiempo se han incorporado al sector nuevas regiones, especialmente en el cultivo de especies bulbosas (lilium, liatris, tulipán), lo que ha permitido la expansión del rubro desde la VII Región al sur. También se ha sumado otro cambio importante: el cultivo del clavel en invernadero en manos de pequeños productores (con 1 o 2 naves, trabajadas en un núcleo familiar), a lo largo de todo el país.

Asimismo, en los dos últimos años se han incorporado las regiones del extremo sur (XI Región con 2,8 hectáreas y XII Región con 2,3 hectáreas), gracias a importantes iniciativas de privados y aportes del sector público, sobre todo en producción de flores bulbosas.

En cuanto a las exportaciones, los envíos de flores de corte bordean los US$ 3 millones y los principales destinos son EE.UU., Argentina y Japón. En tanto, las importaciones han crecido considerablemente alcanzando  a US$  1,7 millones (CIF) en 1998, con un aumento de 50% con relación a 1997.

Con respecto al mercado interno, la venta de flores se está realizando a través del sistema de consignación, en tres terminales de flores de Santiago (Soproflor, Mercaflor y Coproflor). Otra modalidad es la venta directa del productor a minoristas y mayoristas, la cual no superaría el 20% de las transacciones.

En este escenario de crecimiento sostenido y junto al interés de agricultores grandes y pequeños por el cultivo de flores en el país, se puede prever una expansión de la floricultura nacional a mediano y largo plazo.

 
   

Fundación para la Innovación Agraria

Ministerio de Agricultura

 

 


Boletín Trimestral, Nº 1, octubre de 1999

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