Irina

“Crear un nuevo producto es un proceso muy riesgoso y más aún crear un vino sin alcohol que le guste a los consumidores. Si bien las tecnologías para reducir el contenido de etanol en los vinos existen en Chile hace varios años, no existía en producto nacido en nuestro país. La fundación, apoyo la iniciativa que buscó agregar valor a las uvas del secano, diversificar la producción de vino y apuntar a nuevos nichos de mercado, financiando un proyecto de 30 meses permitiendo a la Cooperativa Loncomilla de San Javier, que junto al INIA Raihuen desarrollarán INVICTO, el primer vino sin alcohol elaborado en Chile y primer vino desalcoholizado registrado como vino de categoría especial en el SAG. Como investigadora de INIA y directora del proyecto, agradezco el apoyo de FIA, pues esta idea innovadora, gestada a partir de vínculos con pequeños vitivinicultores, no habría sido viable sin la ayuda de la fundación, pues el riesgo tecnológico era muy alto. Finalmente, presentamos un nuevo vino chileno”.