El proyecto «Implementación de un modelo basado en Ecostacking», apoyado por FIA y desarrollado por BIOCEA, busca demostrar que recuperar la biodiversidad puede mejorar la salud del suelo, fortalecer la resiliencia de los cultivos y avanzar hacia una agricultura más sostenible.
Cada 7 de julio se conmemora el Día Mundial de la Conservación del Suelo, una fecha que destaca la importancia de protegerlo para la producción de alimentos, la conservación de la biodiversidad y la adaptación al cambio climático.
En ese contexto, el director ejecutivo de FIA, Andrés Gálmez, junto a la representante regional en Valparaíso y la Región Metropolitana, Esperanza Garrido, visitaron los huertos de paltos de la empresa Córpora Agrícola, en la comuna de Panquehue, para conocer en terreno los avances del proyecto «Implementación de un modelo basado en Ecostacking», desarrollado por BIOCEA con el apoyo de FIA.
La iniciativa incorpora parches biológicos con especies nativas y hongos micorrícicos naturales para fortalecer la biodiversidad del suelo. Con ello busca favorecer la actividad de millones de microorganismos, hongos, insectos y raíces que interactúan diariamente para mantener procesos esenciales, como el reciclaje de nutrientes, la infiltración del agua, el almacenamiento de carbono y la productividad agrícola.
«Cuidar el suelo es fundamental para la agricultura. La innovación nos permite desarrollar nuevas herramientas para fortalecer su biodiversidad y mejorar su salud. En este proyecto, las micorrizas y las especies nativas contribuyen a generar un sistema agrícola más equilibrado, favoreciendo tanto la conservación del suelo como la producción de paltos, uno de los frutos importantes dentro de nuestra canasta de exportación”, señaló Gálmez.
BIODIVERSIDAD PARA PRODUCIR MEJOR
El proyecto busca demostrar que incrementar la biodiversidad no solo favorece la presencia de polinizadores y enemigos naturales de plagas, sino que también mejora la salud del suelo al fortalecer su biodiversidad microbiológica.
Para ello se implementarán corredores biológicos compuestos por más de 25 especies de plantas nativas, capaces de proporcionar alimento y refugio a insectos benéficos durante gran parte del año. A ello se suma la incorporación de hongos micorrícicos arbusculares naturales, organismos que establecen una relación simbiótica con las raíces de las plantas, aumentando su capacidad para absorber agua y nutrientes, mejorando la estructura física del suelo y favoreciendo su actividad biológica.
Durante tres años, el equipo evaluará indicadores como la actividad enzimática del suelo, el incremento de esporas e hifas de hongos micorrícicos y el aumento de glomalina, proteína que contribuye a la estabilidad de los agregados del suelo y al almacenamiento de carbono.
Maureen Muñoz, del equipo técnico de BIOCEA, explicó que este proyecto ha sido posible gracias al apoyo de FIA, que ha financiado distintas etapas de la investigación. “Nuestro objetivo es evaluar cómo los corredores florales con especies nativas y los hongos micorrícicos contribuyen al aumento de la biodiversidad y de la entomofauna, así como a mejorar la cuaja del palto, la calidad del suelo y procesos como la fijación de carbono. Aunque recién estamos comenzando, ya estamos observando una mejora en la biodiversidad de este entorno», explicó.
Alejandra Benítez, de Agrícola Córpora, señaló que «quisimos dar un paso más en el cuidado del medio ambiente y la biodiversidad, pero necesitábamos conocer cuáles son las especies nativas más adecuadas para este territorio, qué tamaño deben tener los parches florales, cada cuántos metros establecerlos y cómo inciden en el cultivo del palto”. Agregó que “este proyecto nos permitirá contar con esa información para tomar mejores decisiones en el manejo del huerto y fortalecer la polinización con especies nativas, además de favorecer la calidad del suelo y los enemigos naturales de las plagas del palto».
Además de validar los beneficios ambientales y productivos del modelo, la iniciativa busca desarrollar indicadores que permitan incorporar el incremento de la biodiversidad en procesos de certificación de sostenibilidad para la industria de la palta, contribuyendo a responder a las crecientes exigencias de los mercados internacionales.

