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Proyectos del Maule avanzan en bioinsumos y envases biodegradables a partir de residuos agroindustriales

La Universidad Católica del Maule lidera ambas iniciativas con apoyo de FIA y la participación de F4F, Viña Concha y Toro, San Jorge Packaging y Agrícola El Origen. Los equipos trabajan en un mejorador de suelos para la vitivinicultura y en un envase activo para frutas de exportación.

Orujo de uva, residuos de la crianza de insectos y cáscaras de cítricos son las materias primas de dos proyectos que buscan dar nuevos usos a desechos generados por la agroindustria del Maule. Las iniciativas combinan investigación aplicada y capacidades empresariales para desarrollar soluciones dirigidas a la vitivinicultura y al transporte de fruta.

Los avances fueron presentados durante una jornada técnica en la que participaron Nicolás Pérez, ejecutivo de innovación agraria de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), y Robert Giovanetti, representante regional de FIA en el Maule. El recorrido permitió revisar las materias primas, los procesos de laboratorio y los desafíos que aún deben resolver los equipos antes de avanzar hacia aplicaciones a mayor escala.

Orujo y frass para mejorar los suelos vitivinícolas

El proyecto “Desarrollo y validación de un nuevo bioinsumo vía biotransformación de orujo y frass para la industria vitivinícola” busca combinar el orujo de uva con frass para obtener un producto en formatos sólido y líquido. El frass corresponde al residuo orgánico generado durante la crianza de larvas de mosca soldado negro.

La iniciativa articula capacidades de la academia, la empresa privada y el sector público. La Universidad Católica del Maule (UCM) lidera la investigación; F4F (Food For Future) aporta el frass; y Viña Concha y Toro contribuye con orujo y material vegetal, además de participar en el desarrollo de las actividades y el análisis de los resultados a través de su Centro de Investigación e Innovación. FIA apoya el proyecto y promueve la vinculación entre estos actores.

El equipo evalúa distintas mezclas y condiciones de biotransformación para estabilizar las materias primas y conservar características químicas, biológicas y microbiológicas que puedan beneficiar al suelo. El proyecto contempla validar el producto en laboratorio, a escala piloto y en condiciones de campo, además de analizar su viabilidad técnica, económica, ambiental y comercial.

Rodrigo Morales Vera, director de la iniciativa y académico de la UCM, explicó que “la innovación fundamental radica en el proceso de conversión, para generar las mejores condiciones que permitan estabilizar la microbiología y los macro y micronutrientes de ambos sustratos”.

“Se valoriza un residuo que viene de las viñas y otro que proviene de larvas, con un beneficio orientado hacia una agroindustria que lo necesita”, señaló Robert Giovanetti. El representante regional de FIA agregó que la articulación entre la academia y el sector productivo es clave para acercar estos desarrollos a una aplicación concreta.

Rosa Roa, investigadora de Concha y Toro, destacó que la empresa no solo entrega materiales y plantas para las pruebas, sino que participa activamente en el trabajo científico. “Creemos firmemente que la colaboración entre la empresa y la academia es vital”, afirmó.

Residuos agroindustriales para un envase que proteja fruta de exportación

En paralelo, la iniciativa “Valorización de desechos agroindustriales: obtención de aceites esenciales para el desarrollo de un envase activo biodegradable con propiedades antimicrobianas” reúne a la UCM con San Jorge Packaging y Agrícola El Origen. El proyecto busca obtener aceites esenciales con actividad antibacteriana a partir de residuos como cáscaras de cítricos y de especies presentes en el territorio, entre ellas menta, romero y pino.

Estos compuestos se incorporarán a matrices elaboradas con ácido poliláctico (PLA) para desarrollar una bolsa biodegradable con propiedades antimicrobianas. Además de contribuir al control de microorganismos y evitar la contaminación dentro de la bolsa, el envase busca conservar la atmósfera interna y alcanzar propiedades físicas y de intercambio gaseoso similares a las de los materiales utilizados actualmente para la exportación. El objetivo es que las propiedades de la fruta no se alteren durante trayectos de larga distancia.

Para avanzar hacia esa aplicación, el equipo deberá evaluar la actividad antibacteriana de los extractos, formular y ensayar el material de envase, y realizar análisis técnico-económicos y de factibilidad. Estas etapas permitirán determinar si la solución puede responder a las exigencias del transporte y la comercialización de productos frutícolas.

Nicolás Pérez, ejecutivo de innovación agraria de FIA, sostuvo que “para FIA es importante apoyar innovaciones con impacto territorial y, posteriormente, nacional. El uso de residuos para elaborar nuevos productos es una tendencia y una necesidad frente al impacto ambiental de la actividad agrícola. Más que lograr un bioinsumo o una bolsa con propiedades antimicrobianas, el desafío está en que la transformación de estos residuos, hacia materias primas, sea competitivo para la industria; ese es el salto que queremos dar con estos proyectos”.

Ambas iniciativas reflejan una oportunidad común para el Maule: conectar las capacidades científicas y productivas del territorio para reducir residuos, agregar valor a recursos locales y generar alternativas que deberán demostrar su desempeño antes de escalar al mercado.

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