Mallas bicolor son más efectivas para la protección de la fruticultura en Chile

Gracias a una iniciativa liderada por la Universidad de Concepción y FIA, se diseñó y produjo una malla fotoselectiva, bajando la demanda hídrica entre 20 y 30%, y logrando reducir a 10% de golpe de sol, con lo cual se mitigarán los efectos del cambio climático en los manzanos.

Jueves 29 de abril 2018 – La fruticultura en Chile, y específicamente la producción de manzanos, están siendo afectados por los cambios conductuales del clima, generando diversos daños en la fruta como golpes de calor y lluvias extemporáneas entre otros. Para la fruta en particular, significa bajar su calidad en términos de nutrición y de color. Y esto se ve reflejado luego en la post cosecha y en las exportaciones, donde se calcula que un 40% de la producción queda en descarte (100 millones de dólares anuales por fruta no embalada).

En vista de que la manzana es altamente exportada por nuestro país, ocupando los primeros lugares anuales con más de 700 mil toneladas, se hace urgente generar medidas que permitan mitigar los efectos de las altas temperaturas en los manzanos y que los productores pierdan estos porcentajes por árbol de manzanos.

En cuanto Richard Bastías pisó suelo chileno, luego de volver de su doctorado donde pudo especializarse en el uso de mallas para la fruticultura y profundizar mucho más en la fisiología de las frutas, y como académico de la Universidad de Concepción, inmediatamente tuvo que hacer un estudios sobre la efectividad del uso de mallas para la industria de las pomáceas, específicamente sobre manzanos. “Las mallas que se habían introducido en Chile eran para control de granizo, y por tanto no eran efectivas para los golpes de sol. Para las variedades de manzana Fuji, por ejemplo, podías reducir el riesgo solo en un 10%, variedad que es más sensible”, explica.

Así nace la opción de generar un proyecto con el apoyo de la Fundación para la Innovación Agraria de “Mejoramiento de la competitividad de los huertos de manzanos mediante el desarrollo de mallas con técnicas foto-selectivas específicas para las condiciones climáticas y productivas de este cultivo en Chile”.

Según antecedentes entregados por los propios productores y exportadoras, actualmente se emplea mayoritariamente las mallas de color negro y blanco y otras técnicas, que generan finalmente un 15% a 20% de daño en la fruta por el sol en variedades más susceptibles.

“El desarrollo de mallas con técnicas selectivas de radiación solar específicas para las condiciones climáticas y productivas del manzano en Chile, puede generar beneficios para los productores, pues lograría un control más efectivo del daño por sol, mejor coloración de frutos y control del vigor de los árboles y mejoras de rendimiento, calidad y condición de la fruta en los huertos bajo mallas”, señala Alfonso Yévenez, ejecutivo de innovación agraria de FIA y quien supervisó este proyecto.

“Una alternativa es la malla raschel, pero genera excesiva sombra y tiene una vida útil limitada (2 – 3 temporadas). Es por eso que pensamos en materiales como monofilamentos con hilos fabricados en polietileno de alta densidad asegurando una vida útil de 6 – 7 temporadas”, explica Bastías sobre el proyecto. Es por ello que mezclaron hilos de dos colores que entregaban propiedades para reducir exceso de sol, y más efectivas que las de blanco o negro.

Las mallas bicolor con las cuales se experimentaron fueron con hilos grises, perlas y azul. “Sacamos tres prototipos: perla-gris, perla-azul y azul-gris. Las probamos y nos permitió evaluar en tres localidades de la región del Maule y con tres variedades de manzanas distintas (Pink Lady, Fuji Raku Raku y Granny). Además, en las dos temporadas en las que se evaluó el proyecto, la primera tuvo una baja incidencia de sol, mientras que la segunda fue la época de los incendios con una marcada ola de calor que afectó toda la zona central de Chile, condiciones bajo las cuales la malla funcionó muy bien”, señala.

De todos los prototipos, el más efectivo fue el azul-gris, en comparación a la malla de color negro. En la variedad Granny Smith el resultado fue de un 10% de golpe de sol máximo en promedio de las dos temporadas en relación a toda la fruta producida en los huertos bajo estas mallas. En la caso de la Pink Lady fue 2% y Fuji un 12%, que es la variedad más sensible.

Al respecto, agrega que todas las mallas permitieron bajar requerimientos de agua, pero ésta en particular logró que la evapotranspiración del cultivo bajara entre 20 y 30% la demanda hídrica  bajo malla azul-gris, generando más humedad aprovechable en el suelo”, explica Bastías.

Además, explica que el concepto de azul-gris, permite enfriar, transformar radiación directa en más difusa, y agrega más componentes con la luz azul. El bicolor es un concepto nuevo y  que a diferencia de la mallas monocromáticas (negra o blanca)  fue desarrollada para abordar el efecto adverso del cambio climático desde un punto de vista más integrado, considerando tanto el impacto de la excesiva radiación solar como de las altas temperaturas en los cultivos frutícolas; todo ello relacionado a las características ópticas específicas de esta malla.

“Estas mallas con técnicas foto-selectivas específicas para las condiciones climáticas de Chile fueron diseñadas para las condiciones del país obedeciendo a la realidad nuestra. Con esto vamos a permitir reducir los costos de producción -en particular aquellos asociados a mano de obra-, aumentar el rendimiento y mejorar la calidad, tamaño y condición de la fruta, generando un negocio más competitivo y mejor adaptado a las exigencias actuales para nuestro país”, sostuvo el ejecutivo de innovación agraria de FIA, Alfonso Yévenez.